PHOENIX, WOLFGANG AMADEUS PHOENIX: Curatoría de singles

A estas alturas, la globalización del mundo amenaza con muchas consecuencias, como la cada vez menor privacidad, la tecnologización de todo y la disminución de las identidades nacionales.

Por eso es entretenido lo que pasa con los franceses. Cada rama de las artes los tiene como actores que se distinguen fácilmente, precisamente por sus rasgos identitarios. Y allí cae lo divertido que es que los franceses más conocidos en el tercer milenio no canten en francés sino que en inglés. Daft Punk, Air, Charlotte Gainsbourg, Phoenix…

Y son estos últimos los más jóvenes, quienes también han tenido un éxito más rutilante en el cada día más masivo indie, todo gracias al pulcro y movedizo Wolfgang Amadeus Phoenix (Glassnote / Loyauté, 2009), su cuarto LP a la fecha.

La propuesta del cuarteto parisino crece en ambición y coherencia con este álbum. Muchos alaban la capacidad de Phoenix de componer piezas pop con un criterio de producción exquisito, aunque también cabe destacar la incapacidad que el grupo tiene para armar un todo coherente. Wolfgang…, al igual que el buen It’s Never Been Like That (Astralwerks, 2006) sigue pareciendo más una colección de hits pop que un buen disco de soft rock.

Cada canción tiene su gracia, y eso es valorable. Compleja es la conexión que se arma a ratos, en sonoridades, pero que todavía no es total.

El dúo inicial es un verdadero hit con la mega-hiper-súper-duper-conocida “Lisztomania” y la bombástica “1901”.

Lo que hace tan interesante a “Lisztomania”, además de su melodía pegajosa, es la notación inmediata de una sofisticación en las letras. El frontman Thomas Mars recurre a la esquizofrenia discursiva de la contradicción para mostrar un sonido tan genuino como bien armado. Sorprende la ubicuidad y minimalismo que hace que, pese a los beats dominantes, permiten que desde el minuto y medio se pueda escuchar una guitarra acústica, y luego el bajo en el segundo coro, y así con cada elemento, importante en su momento, sin caos pese al efecto arrasador que agarra impulso a cada segundo.

Así, difícil resistirse al teclado y riff al estilo Justice de “1901” que logra momentos de caos controlado y otros con guitarras que dan pausas con mucho groove. Algo más clásico llegará en “Fences”, más onda disco en su inicio que luego deriva en un sonido similar al armado en “Long Distance Call” (2006).

Un quiebre llega en “Love Like A Sunset”, partes 1 y 2. Esta canción tiene una construcción exquisita, como una mezcla de Sigur Rós, Spiritualized, Modest Mouse, New Order y/o LCD Soundsystem (en especial “45:33”). Cada capa, cada elemento, cada transición, la imperceptible falta de percusiones en gran parte del track, el in crescendo magistral, todo eso que conjuga la joya de este registro, con la capacidad de lograr emociones a cada segundo de la canción, sin desperdicios, sin efectismos baratos, con la ambición intacta pero disfrazada de humildad.

Por eso el resto del álbum parece de nivel más bajo, canciones tipo hit, con pulcritud y corrección, pero sin el nivel de complejidad que logra “Love Like A Sunset”.

“Lasso” parte como varias canciones del First Impressions Of Earth (RCA, 2006) de The Strokes, aunque luego deriva en una dulzona canción muy Phoenix.

Luego viene la armoniosa “Rome”, otra canción ambiciosa. Incluso se notan riffs de guitarra similares a los del mejor pasaje de “Love Like A Sunset”, claro que con un foco en las relaciones personales en medio de una melodía que evoluciona con inteligencia, sin un in crescendo tan notorio, sino que en círculos cada vez más tensionantes y sorprendentemente efectivos.

Si Phoenix hace una transición a nuevos sonidos, estos irán entre “Love Like A Sunset” y “Countdown”. Esta última logra el máximo control de un sonido más estridente pero no por ello más tendiente a la armonía. De hecho, aquí opera el mismo principio que en el X&Y (Parlophone, 2005) de Coldplay, mezclando ruidosas percusiones, guitarras y teclados con efectos más calmos, en un in crescendo que llega a un punto cúlmine cuando a 25 segundos del final un piano muy a-la-“Clocks” termina bien lo que comienza bien.

El dúo final es movedizo, pegajoso, entretenido, pero carece de la épica arena rock de “Countdown”. Tanto el romanticismo con crema pastelera de “Girlfriend” como la tensión contra el reloj de “Armistice” siguen la fórmula más clásica y sencilla de una agrupación que gradúa su estilo en Wolfgang Amadeus Phoenix.

De hecho, lo más probable es que Mars y los suyos hayan pensado en tal título por la capacidad de Mozart de exhibir como piezas de alta cultura sus composiciones que muchas veces conseguían mostrar una entropía feroz pero sobrecogedora.

Phoenix arma un museo de hits, muy a su estilo, de forma minimalista, segura y con una curatoría perfecta, como cualquier exposición francesa. Eso ya es un triunfo. Pero queda en deuda la capacidad del cuarteto de lograr una obra capital e imprescindible por un todo y no sólo por sus partes.

FICHA TÉCNICA

Artista: Phoenix

Álbum: Wolfgang Amadeus Phoenix

Sello y año de lanzamiento: Glassnote / Loyauté, 2009

Producción: Phoenix, Philippe Zdar.

Tracklist: 1. Lisztomania (4:08) | 2. 1901 (3:18) | 3. Fences (3:50) | 4. Love Like A Sunset (7:48) | 5. Lasso (2:50) | 6. Rome (4:49) | 7. Countdown (4:00) | 8. Girlfriend (3:23) | 9. Armistice (3:06)

Duración total: 37’ 02’’

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