ARCTIC MONKEYS; WHATEVER PEOPLE SAY I AM, THAT’S WHAT I’M NOT: La nueva canción británica

La década del doble cero, dígase entre el 2000 y el 2009, quedó marcada en la música británica por dos factores: 1) El auge y descenso a los infiernos de The Libertines, Suede y Pulp, y 2) la irrupción de nuevos grupos con nuevas energías dispuestos a explotar a su favor el hype.

Y por supuesto que hubo muchos que desacreditaron a la mayoría de estas bandas por, precisamente, ser hábiles en la forma de “venderse”, pero nadie debe negar el valor de lograr notoriedad sin oler a autobronceante o grabando la vida íntima para MTV.

Arctic Monkeys debe ser el ejemplo perfecto de esto, apoyados en su rompedor debut Whatever People Say I Am, That’s What I’m Not (Domino, 2006).

Lo que los define como un grupo imperdible es la inteligencia que siempre han tenido en sus letras, llenas de humor británico e historias que no caen en lugares comunes.

Alex Turner es el frontman más creíble por lejos dado que no le canta a los perdedores o a su amorcito o a su causa social recurrente, sino que se mete en personajes que protagonizan historias cotidianas, vistas desde un prisma crítico, juguetón e irónico.

Meses antes del lanzamiento de Whatever… se sabía que este sería un álbum icónicamente exitoso. Su primera semana de venta lo demostró con más de 118 mil copias transadas sólo en Inglaterra.

“The View From The Afternoon” es una muestra clara del poder rítmico y riffs efectivos de guitarra que el cuarteto de Sheffield quería imprimir en su propuesta. En ese sentido, se asemejan a los desaparecidos y retorcidos Libertines. Pero también esa corrección e inteligencia los podrían asimilar a Sex Pistols y The Smiths a la vez.

“I Bet You Look Good On The Dancefloor” de hecho puede considerarse el hit del album, pero en verdad luce descuidado, genuino pero falto de la pulcritud exigible para un track dado a conocer tiempo antes vía internet.

De todas formas su pegajosa melodía ayuda a evitar la debacle de la inconsistencia, cosa diferente a lo que ocurre en la bohemia pero notablemente construida “Fake Tales Of San Francisco”. Aquí los Arctic juegan irónicos con íconos del starsystem y la percepción de los fans (la invitación a “Kick Me Out!” es bastante explícita) en una canción que suena simple pero que va creciendo en armonías hasta llegar a un intermedio y outro potentísimo, denotando una preocupación en el armado musical y no sólo en el gancho perfecto.

Luego entramos en un terreno pedregoso, carente de hits pero con propuestas igualmente interesantes. Primero con la juguetona “Dancing Shoes”, luego con la ondulantemente rítmica “You Probably Couldn’t See For The Lights But You Were Looking Straight At Me” que, como su título indica, es un juego de palabras y contradicciones bastante divertido. Tras esos dos tracks rápidos viene “Still Take You Home”, una canción “romántica” en clave Arctic Monkeys, o sea, desoladoramente honesta. Para ello la voz de Turner suena apropiada en un 100%. Esto sazonado con figuras de guitarra complementándose tan bien como los Kinks lo hubieran hecho.

El ritmo se frena un tanto con la triste y añorante “Riot Van”, pese a que la letra apunte a un amor como cualquier otro, es lo que no se dice lo que transmite mucho más, como la nostalgia que Turner logra dar por sentada, pese a que la letra suene más a reproche y una enumeración un tanto sosa de datos. De nuevo, Alex es tan genuino que uno le cree todo.

“Red Lights Indicates Doors Are Secure”, una canción tan detallista como intrigante, distrae con sus beats antes de una joya como es la sencilla pero llena de vida “Mardy Bum”, un single casi perfecto que resume en una canción de amor porque todos, desde los fans de Sex Pistols hasta los de Pulp, los aman en Inglaterra.

Tras el bajón lleno de pies forzados que representa la innecesariamente densa “Perhaps Vampires Is A But Strong But…”, llega la tripleta final, que también es la que nos deja tirados en la lona tras cada vuelta que le damos a este álbum.

“When The Sun Goes Down” parte con ternura y comprensión en lo sonoro, precisamente para no irrespetar el tema que tocan las líricas. Arctic Monkeys le dedica la canción a las mujeres que se prostituyen porque es el trabajo, honesto y esforzado, que tienen. La referencia del título y coro sirve como contexto a una historia brillantemente narrada y tocada con los huevos y el tacto necesario.

“From the Ritz To The Rubble” es una canción potente que nos hace recorrer la noche británica en pleno, con personajes tan freaks como entrañables, desde lo lujoso al abandono de los vagabundos, sin vender cuentos ni tratando de cambiarte la vida en tres minutos. Es música, inteligente, creíble, bailable y bien armada: nada más ni nada menos.

Para cuando ya estamos extenuados de un álbum que anda a muchas RPM, llega una pausa breve y la mejor canción de la velada, no tanto por los cojones o por el tacto, sino que por el armado compositivo. “A Certain Romance” parte con un poder comparable al momentum inicial, pero luego la melodía se vuelve más inclusiva, las referencias a la cultura popular y a cosas que, en serio, vemos todos los días, y unas guitarras tan urgentes como dulces arman una canción de amor fuera de norma y, por eso, más cercana y dedicable que muchas baladitas sin sentido del gusto y con total amor por el cliché.

Arctic Monkeys, hace casi cinco años, se volvió un imprescindible por su calidad, su prolífico crecimiento —para muestra, hay que escuchar este disco y Humbug (Domino, 2009): y encuentre las mil diferencias— y su honestidad. Alex Turner es uno de los músicos más respetados del Reino Unido, pese a su juventud, por no aparentar grandeza, sino que crearla en su música. Y he allí que el hype no se puede meter, porque esa es la característica de la nueva canción británica.

FICHA TÉCNICA

Artista: Arctic Monkeys

Álbum: Whatever People Say I Am, That’s What I’m Not

Sello y año de lanzamiento: Domino, 2006

Producción:

Tracklist: 1. The View From The Afternoon (3:38) | 2. I Bet You Look Good On The Dance Floor (2:53) | 3. Fake Tales Of San Francisco (2:57) | 4. Dancing Shoes (2:21) | 5. You Probably Couldn’t See For The Lights But You Were Looking Straight At Me (2:10) | 6. Still Take You Home (2:53) | 7. Riot Van (2:14) | 8. Red Light Indicates Doors Are Secured (2:23) | 9. Mardy Bum (2:55) | 10. Perhaps Vampires Is A Bit Strong But… (4:28) | 11. When The Sun Goes Down (3:20) | 12. From The Ritz To The Rubble (3:13) | 13. A Certain Romance (5:31)

Duración: 40’ 56’’

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