GWEN STEFANI, LOVE.ANGEL.MUSIC.BABY.: La primera duda

Los giros audaces en las carreras muchas veces obedecen exclusivamente a nuevas perspectivas personales. Ni siquiera es una cuestión de ambición, sino que simplemente de curiosidad. Por ejemplo, Chris Cornell, rockero de fuste con Audioslave o Soundgarden, claramente no se proyectaba con la propuesta que recogía su débil colaboración con Timbaland (Scream, RCA, 2009).

Pero otros cambian para prácticamente no volver atrás. Gwen Stefani es una de esas personas. Por mucho que lo quiera negar, se siente cómoda siendo un ícono de la moda y una glamorosa diva pop.

Su debut solista Love.Angel.Music.Baby (RCA, 2004) se inscribe como un muy buen álbum pop. Tal vez con un poco del ska y reggae de No Doubt, e incluso con baladas y canciones bailables dignas de Britney o Christina.

Pero en medio de la aparente solidez de una propuesta liviana subyacen dudas, no por el intento solista, sino por lo que hizo antes, porque para reinvenciones tan potentes vale la pena y es necesario preguntarse acerca del por qué.

En No Doubt, Stefani era una notable intérprete. No sólo era la voz, sino que la energía, las torsiones de su voz y el fraseo particular le daban ese extra a una banda que sonaba como el promedio aunque su estilo y composiciones los llevaron alto.

En cambio, en L.A.M.B. es simple, pese a todos sus ropajes brillantemente producidos. De hecho, este debe ser considerado como uno de los mejores discos pop del milenio. La pregunta a estas alturas debería ser ¿Por qué no tiene el reconocimiento que merecería?

La respuesta más directa viene de la desconfianza que se tiene al que cambia. El problema es que L.A.M.B. es tan camaleónico que dificulta encontrar algo más genuino de Gwen.

El inicio viene con la brillante composición de Stefani y Linda Perry “What You Waiting For?”, una canción llena de la urgencia y sentimiento que se requiere para trascender. No sólo tiene la típica historia de la artista que triunfa pero que está sola esperando en la cima, sino que suena cercana, dado que la letra baja a tierra ese estrellato como un simulacro de notoriedad vacía de sentido. Todo esto maquillado con un beat incesantemente delicioso.

Pero luego viene la debacle de la credibilidad. Mientras cada base y estructura pop funciona casi a la perfección, en cada canción que sigue nos encontramos con frases que más que fantasía delatan a la diva.

“Rich Girl” debería ser la advertencia para la elegancia, bling-bling y dinero tirado al aire que se oye después, para nuestro espanto. La base ragga-ska, tan bailable como digna de un rapeo barato. Si Gwen llegó al pop por la puerta ancha junto a Eve y Dr. Dre en 2001 con “Let Me Blow Ya Mind”, “Rich Girl” muestra que tantas manos en una canción —firmada en su composición por ¡OCHO PERSONAS!— hacen que el curso sea confuso, haciéndonos dudar mucho.

Un álbum como L.A.M.B. se nota que no pretende otra cosa que tener buenas canciones, bailables, para moverse y vibrar. Las letras —con excepción de “What You Waiting For?”— están armadas como un cliché constante, o un sin sentido chistoso, o como lo que diría el animador de una disco para hacer que la gente baile.

En este último curso se inscribe la Powergirl-pop “Hollaback Girl”, de la mano con la transformación inteligente pasticheando a Queen por parte de The Neptunes. Aquí no hay referencias groseras como en “Rich Girl”, por suerte, además de la continuación con la susurrante y endulzada balada-pop que es “Cool”.

“Bubble Pop Electric” es la pieza más experimental del álbum, con un André 3000 vestido de Johnny Vulture y una base que recuerda a Stray Cats, Prince y/o Outkast (obvio) en medio de la esquizofrenia de los diferentes relatos que se cruzan.

En cambio, “Luxurious” es tan clara y mainstream como increíblemente frívola. Otra canción con muchas manos —esta vez, siete compositores— que pierde una base bien armada por no tener realmente nada, ni siquiera sandeces, que decir. Lo mismo pasa con “Harajuku Girls”, que recuerda al “Japón-pon” de Calle 13, sólo que esta vez los siete compositores (de nuevo) no le dan un sentido claro a la canción, pese a la buena idea inicial.

El problema aquí no es con la cantidad de gente metida en el disco —sólo por nombrar algunos, están Eve, Dr. Dre, The Neptunes, André 3000, Linda Perry de 4 Non Blondes, Now Order (SÍ, NEW ORDER)—, sino que la incapacidad de estos de darle un sentido claro a grandes ideas iniciales.

Por ejemplo, en la entretenida “Crash” Gwen se pinta de dibujo animado y rapea, canta e interpreta sobre una base como la de “Push It” de Salt-´N-Pepa y sale muy bien, tan bailable como entendible. Esto también ocurre en la colaboración con New Order (sí, créalo o no, también están metidos en este saco) “The Real Thing” que suena bien dado que Gwen adecúa su voz a medida que la canción lo requiera.

Pese a que Stefani se ponga como el personaje omnipresente en los doce tracks, realmente en la interpretación ella es capaz de ponerse en escenarios muy distintos. En “Serious”, un synth-pop muy en sintonía con el track anterior, Gwen se pone romántica en una canción de pop tradicional pero que funciona bien.

“Danger Zone” tiene ese germen que luego explotaría con éxito Justice: pop electrónico con distorsiones de guitarras dando otro matiz, más rudo, en composiciones que podrían quedarse desnudas, a merced del cliché.

El gran, magnánimo, gigantesco y alienante WTF viene al final. En serio, “Long Way To Go” es una falta de respeto para todo el resto del álbum. Mientras los primeros 11 tracks de L.A.M.B. se esforzaban en sonar fluidos y con la mera preocupación de ser parte de un mixtape de pista de baile, el final que reúne a Gwen con André 3000 otra vez, busca tener una mezcla entre solemnidad y simpatía que no logra llegar ni a la mitad del camino. La base incluso suena descuidada, sampleando un discurso de Martin Luther King Jr. Tratando de dar señales de inclusión, pero cayendo en el sin sentido más profundo, trayendo una referencia a lo interracial que no viene al caso y que suena oportunista, dibujando un vacío del cual es difícil recuperarse porque justo es la impresión final del álbum.

Gwen Stefani se valida como intérprete en un álbum casi redondo en su sentido estrictamente pop. Los primeros 11 tracks podrían haber sido hits y todos tenían un matiz futurista que evita lo rutinario, pero el final es tan amargo que hace que tras cada escuchada sea aún más molesto el sentido empalagoso y burlesco de referencias al lujo y la fama. Y Stefani nos deja esperando, dignos de su furibunda pregunta inicial: “Waht You Waiting For?”.

FICHA TÉCNICA

Artista: Gwen Stefani

Álbum: Love.Angel.Music.Baby.

Sello y año de lanzamiento: Interscope, 2004

Producción: Gwen Stefani, Linda Perry, Dr. Dre, André 3000, New Order, The Neptunes

Tracklist: 1. What You Waiting For? (3:41) | 2. Rich Girl (3:56) | 3. Hollaback Girl (3:19) | 4. Cool (3:09) | 5. Bubble Pop Electric (3:42) | 6. Luxurious (4:24) | 7. Harajuku Girls (4:51) | 8. Crash (4:06) | 9. The Real Thing (4:12) | 10. Serious (4:48) | 11. Danger Zone (3:57) | 12. Long Way To Go (4:49)

Duración total: 48’ 34’’

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