CAFÉ TACUBA, CUATRO CAMINOS: Matices más allá de lo binario

Alguna vez dije que Latinoamérica tiene un grave problema cuando se trata de producir música de calidad. Mencioné la dificultad por tener buen gusto en el uso de elementos y el estilo barroco que cae en repeticiones innecesarias y hostigamiento de efectos.

Y también, dije que dos grupos escapaban a este Macondismo musical: Calle 13 y Café Tacuba.

Cuatro Caminos (RCA, 2003) llegó más de una década después de que debutaran con una estética pintoresca y un sonido extrañamente refrescante, y es su disco más redondo a la fecha.

La vocación ambiciosa y aventurera de los mexicanos los ha llevado a ir desde una influencia del glam y los ritmos autóctonos hacia el indie-arena, pasando por el bolero o el merengue.

Pero en Cuatro Caminos, más que la coherencia del todo lo que trasciende es el sentimiento general de quebrar barreras sonoras. Los matices operan como base de una propuesta que se preocupa más de armar buenas composiciones que de llegar a la terriblemente cerebral consistencia de Reves / Yo Soy (Sony, 1999).

Cuando se dio a conocer el primer single y track número dos “Eo”, muchos pensaban que era un retorno a las raíces rítmicas del cuarteto. Pero era mucho más que eso. El avance en el uso de figuras de guitarra y una tendencia de rock bailable más universal ya era buen augurio, además de lo pegajosa de la melodía.

Pero el disco comenzaba con la maquinaria de “Cero y Uno”, tal vez la canción más “normal” del álbum. Un buen preámbulo para la locura indie de “Eo”.

Rubén Albarrán utilizó el seudónimo Élfego Buendía haciendo una directa alusión al apellido de la familia protagonista de “100 Años de Soledad” de García Márquez, pero lo cierto es que en Cuatro Caminos él suena menos latinoamericano que nunca. De hecho, el sonido completo de Café Tacuba se universaliza en este registro.

Incluso las baladas románticas suenan más mundiales. Por eso este álbum tuvo notoriedad en sitios como Pitchfork, NME o la BBC. Un claro ejemplo es “Mediodía”, un vals que mezcla el melodrama con atmósferas más asociadas a sonidos más electrónicos. De esa forma, una composición que con otros hubiera sonado común gana una inesperada profundidad.

“¿Qué Pasará?” es un tanto sencilla. Es una canción muy punk-rock pero con la voz de Élfego dándole más sentimiento, mientras “Camino y Vereda” sorprende con la mezcla perfecta entre percusiones y reminiscencias indígenas con un indie muy marcado. Incluso con la distancia del tiempo se puede notar que este es el germen de mezclas como las de Vampire Weekend.

Luego viene el gran single del disco. “Eres” es una canción tan clásica pero al mismo tiempo tan bien hecha que transmite miles de sentimientos en una forma cruda y gentil. El hecho de que no la cante Rubén-Élfego sino que Emmanuel del Real con su voz frágil y anhelante también matiza aún más la canción que además tiene rasgos de power ballad. Aunque después viene la rítmica “Soy o Estoy” que es un poco intrascendente dentro del contexto de este gran disco.

Luego la épica y magnánima “Encantamiento Inútil” cambia el tempo con un magistral in crescendo, pero justo lo sigue “Recuerdo Prestado” con su clave punk-reggae que nunca se puede creer en un 100% y que suena un tanto forzado, casi como si quisieran emular a The Clash, cosa que no se logra.

“Puntos cardinales” nuevamente utiliza quiebres de ritmo pero aquí hay una yuxtaposición de piezas electrónicas que devienen en un coro un tanto débil y una composición donde sólo la letra tiene una importancia capital. Tal vez en otro estilo hubiera funcionado, pero el arranque a lo Animal Collective no le queda bien a Café Tacuba.

El tono lúgubre de “Desperté” y su órgano monótono y machacante recuerda bastante a “Mátame” de Álvaro Henríquez, y su minimalismo le sienta bastante bien a la banda y a la voz de Albarrán, y después llega el contraste con la atiborrada pero extrañamente funcional “Tomar el fresco”.

Similar a Parachutes de Coldplay y con muchos detalles que enriquecen el riff dominante, “Hoy Es” tiene un desarrollo musical abultado que a veces suena un poco sobrecargado, pero que logra fluir.

La despedida con “Hola Adiós” —como el “Hello Goodbye” de The Beatles, obvio— es un viaje guitarreado lleno de contradicciones, como la que la misma música tiene. Hermosas guitarras o pianos mezclados con efectos ruidosos, todo en clave de vals vienés y ese “Hola Adiós” funciona como cierre y apertura a la vez.

Los Cuatro Caminos a los que invita Café Tacuba pueden parecer poco claros y tal vez necesitemos orientación. Este no es el mejor álbum de la banda ni tampoco es un álbum que pueda ser el número uno.

En vez de eso, es un conjunto de matices y de calidad musical y de producción de parte de una banda que prefiere innovar y sonar universal antes que exaltar majaderamente su identidad latina como muchos hacen. Y eso ya es un triunfo. Más aún si hay buenas canciones, cosa que ciertamente es cierta.

FICHA TÉCNICA

Artista: Café Tacuba

Álbum: Cuatro Caminos

Sello y año de lanzamiento: RCA, 2003

Producción: Café Tacuba, Gustavo Santaolaya

Tracklist: 1. Cero y Uno (3:52) | 2. Eo (2:14) | 3. Mediodía (3:56) | 4. Qué Pasará (2:19) | 5. Camino y Vereda (4:05) | 6. Eres (4:27) | 7. Soy o Estoy (2:48) | 8. Encantamiento Inútil (6:29) | 9. Recuerdo Prestado (3:30) | 10. Puntos Cardinales (4:43) | 11. Desperté (3:08) | 12. Tomar el Fresco (2:56) | 13. Hoy Es (5:00) | 14. Hola Adiós (3:40)

Duración total: 53’ 07’’

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