BRITNEY SPEARS, FEMME FATALE: Una fiesta sin preocupaciones.

La vida de la eterna princesa del pop se resume en tres conceptos: éxito, escándalos y regresos. Britney Spears partió demasiado joven, como un suceso arrollador, destinada a la grandeza. Pero se mareó por subir demasiado rápido. Los escándalos llegaron y se creyó que jamás volvería.

Desde ese momento, álbumes como Blackout (Jive, 2007), Circus (Jive, 2008) y su séptimo álbum Femme Fatale (Jive, 2011) han sido vistos como “el retorno”.

Y si en Blackout se exploraba en la oscuridad que rodeaba a Britney —sentando de paso las bases del pop actual— y en Circus se apelaba a la multiplicidad interpretativa de Spears, Femme Fatale destaca como el trabajo más sencillo que la norteamericana haya firmado hasta la fecha.

Entonces es sorprendente que la reconocida New Musical Express de Inglaterra diga que este puede ser su mejor álbum. Y esto es en parte por la producción de una veintena de creadores de hits, encabezados por el imparable Max Martin. Pero la otra también corre por cuenta de la propia Britney que ha ido en ascenso y que no se resigna a perder su sitial ante Lady Gaga.

No es que Britney Spears compita con alguien. No es el tórrido y débil manotazo de ahogado de Christina Aguilera con su Bionic (RCA, 2010), sino que algo diferente que, justamente, es muy parecido a todo. Y ella sólo se encarga de pulir la fórmula de Katy Perry o Ke$ha y la de ella misma.

Fuera de la débil colaboración de Will.I.Am en la infladísima y demasiado repetitiva “Big Fat Bass”, todo el resto de las 12 canciones se acoplan perfectamente a la pista de baile, sin demasiada complejidad en las letras o en la propuesta.

El primer track “Til The World Ends” es el perfecto manifiesto de lo que Britney es en este momento: una chica que se despreocupa de lo difícil y prefiere bailar, aunque el mundo se acabe. Esta canción —coescrita con Ke$ha— debe ser el hit más infeccioso que haya lanzado desde “Toxic” y el video opera en consecuencia con un mundo en pleno apocalipsis, muy acorde al principio basal de la letra.

Notable es el cambio de paradigma en la música con la marca Spears. En sus comienzos se la jugaba con lo básico, dejando en la intemperie su pobre voz pero salvándose con el baile. En cambio, ahora se arropa bien entre beats y ecos extraños, más cercanos a un subterráneo lejano a los paisajes bonitos y el brillo que en algún momento ella abrazó. Y le resulta.

El primer single, “Hold It Against Me”, fue recibido con el número 1 inmediato en EE.UU. y en el mundo y mostró la otra parte de Femme Fatale, consistente en una efectiva mezcla entre expectación triste y sexo y vulgaridad.

Porque es claro que el séptimo álbum de Spears está regado de vulgaridad, simpleza y juegos de sonidos extraños, diferentes, pero bien logrados.

“How I Roll” debe ser una de las mejores canciones del catálogo de Spears, “I Wanna Go” tiene la capacidad de ser instantáneamente una canción bailable de lujo y “Gasoline” es una típica exhibición del poder del r&b como base notable para el pop robótico de la Britney de la década que recién comienza.

La voz de Spears nunca ha sido su fuerte, pero así como Kanye West perfeccionó su uso del Autotunes en su aclamado My Beautiful Dark Twisted Fantasy, Britney desdobla su presencia con los efectos que las consolas de sonidos son capaces de armarla dándole colores a canciones que podrían decaer dada su intención única y manifiesta de llegar a ser remixeadas para ser puestas por DJs alrededor del mundo.

Robyn habla de “Fembots”, o sea, de mujeres robots. Tal vez Britney y los suyos quisieron explorar en ese registro y les resulta porque Spears logra un álbum coherente, siempre remando para el mismo lado, donde pese a las decenas de manos que trabajaron en él Femme Fatale logra una imagen común, simple pero directa.

Hay que dejar de decir cada vez que saca una canción o un disco nuevo que “está de vuelta”. Con Femme Fatale tal vez no vaya a destronar a Lady Gaga y quede por debajo de Born This Way, pero Britney encuentra tierra firme luego de navegar por islas paradisíacas como fueron Blackout y Circus. Ahora Britney emula exitosamente a la profética Cindi Lauper: “las chicas sólo quieren divertirse”.

FICHA TÉCNICA

Artista: Britney Spears

Álbum: Femme Fatale

Sello y año de lanzamiento: Jive, 2011

Producción: Dr. Luke, Max Martin, Ammo, Billboard, Benny Blanco, Bloodshy, Darkchild, Dream Machine, Fraser T. Smith, JMIKE, Henrik Jonback, Magnus, Oligee, Sandy Vee, Shellback, Stargate, Will.I.Am, Britney Spears.

Tracklist: 1. Til The World Ends (3:58) | 2. Hold It Against Me (3:48) | 3. Inside Out (3:38) | 4. I Wanna Go (3:30) | 5. How I Roll (3:36) | 6. (Drop Dead) Beautiful [ft. Sabina] (3:36) | 7. Seal It With A Kiss (3:26) | 8. Big Fat Bass [ft. Will.I.Am] (4:44) | 9. Trouble For Me (3:20) | 10. Trip To Your Heart (3:33) | 11. Gasoline (3:08) | 12. Criminal (3:45).

Duración total: 44’ 02’’

    • Pía
    • 15/04/11

    Quiero agregar ..que me gustó mucho lo que escribiste ..pero seamos sinceros ..”las chicas se divierten”…hasta que son madres.

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