FRANCISCA VALENZUELA, BUEN SOLDADO: Lecturas, superficies y expectativas

Los 22 primeros segundos de Buen Soldado (FeriaMusic, 2011), el nuevo álbum de Francisca Valenzuela, alimentaron las esperanzas de todos quienes esperaban el disco ceremonial y fuera de todo rango anterior en el pop-rock femenino chileno.

Pero todo se esfuma con un sonido que recuerda a Mecano en los ochenta o al soundtrack de Sex & The City. Nada que ver con el sentido rabioso y genuino de Muérdete La Lengua (FeriaMusic, 2007), pero no necesariamente esto tiene que ser algo malo.

Simplemente se trata de las expectativas: Francisca Valenzuela trabajó casi cuatro años en su nueva propuesta, y ella misma sabía del peso del “síndrome del segundo álbum” y por eso se demoró tanto.

He ahí la sorpresa. Buen Soldado no es un gran disco. Tampoco es malo. Simplemente, es diferente. De hecho, es entretenido, lúdico, juguetón, pícaro y con mucha menos rabia directa y mayor ironía. Pero, en la otra mano, hay más lugares comunes y en varios pasajes da la impresión de que Valenzuela no se toma en serio la música.

Una explicación puede ser la búsqueda de otros puntos de vista y otras maneras de componer. Pero es complicado encontrar una composición completa y consistente en este Buen Soldado, aunque de que las hay, las hay.

Lo que no se puede negar es que la vibra pop la tiene y que las melodías son pegajosas. También que hay reflexiones que se deslizan en medio de la obviedad y que demuestran que la gran compositora sigue ahí.

Entonces, ¿Qué pasó? La segunda entrega de Fran Valenzuela tiene todos los indicadores de lo que es un “disco de transición”. No sabemos qué depara el futuro, pero en este momento se notan intentos de experimentación de diferentes estilos. Lo que más sorprende es el groove más cercano al funk y al ska como base de los rasgueos de guitarra o strokes sobre el piano.

Pero vamos a los casos particulares: “Buen Soldado” tiene esos 22 segundos magníficos, que remiten directamente al arte del disco, lleno de tonos ocres y grisáceos, en medio de ambientes áridos pero reales, casi como una película western ambientada en el sector austral. No obstante, luego deriva en una mezcla entre “Maquillaje” de Mecano y “Sad Song” de Au Revoir Simone, llena de jugueteos que no llegan muy lejos, pese a su simpática forma de acercarse.

Aquí lo rescatable también es el intento de Valenzuela de meterse en los zapatos de los chicos que denostó con gracia en Muérdete la Lengua. Pero en cierto sentido esto queda un poco en la caricatura. Por ello el sentido lúdico se justifica.

Francisca Valenzuela es inteligente, y en ese sentido es que la sátira puede operar de forma cómoda. Si antes era directa al hueso, ahora trata de evitar que todos entiendan su mensaje. Es otra forma de decir “hombres, siguen siendo superficiales y por eso no entienden”.

Luego viene el single “Quiero Verte Más”. Sencillo, simple, dejándose llevar. No habría mucho más que decir salvo que en el video se nota la vibra positiva de Francisca.

“Corazón” pone pausa dramáticamente en lo sonoro, pero una frase como “En mi corazón llevo un dolor / es azul y negro / tiene un gran peso / ya no hay remedio / ya no hay más” es melosa en extremo. Aquí la ironía o la simpleza evitan aparecerse y llega lo prescindible.

Para colmo, llega “Mujer Modelo”. Digo para colmo por la burla que representa su pegajosa línea melódica. Pero acá vuelve la reflexión de género, esa que tan bien le queda. La lírica progresa desde la visión general de las “mujeres modelo” hacia lo que realmente debe ser, más cercana a la madurez. Desde “Me gusta ser y andar de taco alto” hasta “No puedo esperar el día en que sea sabia, arrugada y perfecta” claramente hay un cambio. Pero la música no le rinde justicia a tan notable forma de expresarse. Nos distraemos más con el sonido poco serio que con lo realmente importante.

El track cinco es parte de la triada que vale la pena en un 100%. “Que sería” nos recuerda a Sara Bareilles o Regina Spektor con dulzura pero sin caer en lo molesto. Todo lo contrario: es una gran canción de amor melancólico y su potencia hace que el piano sea más filoso.

Luego está “Los Que Siempre Arrancan”, una canción un tanto de relleno pese al sentido crítico con la gente falta de capacidad de adquirir compromisos. “En Mi Memoria” es una canción tierna, pero cae un tanto en la fórmula de “Las Vegas” del disco anterior, aunque es una buena composición.

“Entrevista” y “Esta Soy Yo” tienen una carencia en coherencia por tratar de ser lúdicas pero caer en sentidos obvios. Ambas tratan de una autoobservación pero desde diferentes perspectivas. “Esta soy yo / con mis extremidades y mis complejidades” canta Francisca, pero esas complejidades son las que menos se exploran en esos dos tracks.

En cambio, “Crónica” es parte de la triada mágica. Su percusión y bajo llevan impresa la influencia de Inti Illimani o Violeta Parra. Pero su voz y el piano condensa la mezcla perfecta entre lo chileno y lo gringo, como ella misma, criada en Norteamérica y luego arrimada en su Chile natal.

Esa historia se construye como el relato de un hombre en el instante de su muerte. Casi es como la segunda parte de “Te Recuerdo Amanda”, claro que acá con crudeza y crítica que se quedan como elementos atemporales. En verdad podría ser la muerte injusta de cualquiera. Tal vez, la del mismo Víctor Jara. Quién sabe, pero las percusiones finales construyen ese in crescendo que se merece el desarrollo musical de Valenzuela.

“Yo Lo Busco” es un escollo un tanto molesto entre tan maravilloso tema y el cierre sagaz con el piano de “Salvador”. En esta canción Francisca explora en la ambición de quienes desean el poder y se plantean como superiores al resto. Cuesta abstraerse de que ella no se esté refiriendo a Piñera, pero en realidad el poncho calza en cualquier persona que quiera obtener un poder en cualquier forma. Allí notamos el grado más claro de la artista para llegar a tener empatía, y es que si en “Buen Soldado” hay un intento deseprado por llegar a puerto, “Salvador” salva realmente este tipo de observación y esperanza a quienes llegaron a hacerse fugaces imágenes de sus primeros 22 segundos como los mejores en mucho rato en la música chilena con aroma a mujer. El material está, sólo resta esperar.

FICHA TÉCNICA

Artista: Francisca Valenzuela

Álbum: Buen Soldado

Sello y año de realización: FeriaMusic, 2011

Producción: Vicente Sanfuentes, Mocky y Francisca Valenzuela

Tracklist: 1. Buen Soldado (3:40) | 2. Quiero Verte Más (4:11) | 3. Corazón (4:06) | 4. Mujer Modelo (3:13) | 5. Que Sería (3:24) | 6. Los Que Siempre Arrancan (3:25) | 7. En Mi Memoria (4:10) | 8. Entrevista (4:04) | 9. Esta Soy Yo (3:18) | 10. Crónica (4:59) | 11. Yo Lo Busco (4:33) | 12. Salvador (4:31)

Duración total: 47’ 34’’

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