La historia de LOS BUNKERS parte 5: Barrio nuevo, sonido nuevo.

Siempre el viaje ha reactivado las ganas de Los Bunkers para reformular su sonido, renovando en parte su propuesta. La radicación del quinteto en México iba a ser un claro impulso para otro cambio, ahora con un background trascendental de parte de Universal.

En lo netamente musical, el grupo penquista quería explorar un poco más allá del rock filoso de Vida de Perros y, con ello, tratar de ampliar su horizonte musical, llegando de paso a más oídos en el competitivo mercado mexicano.

Y en las ventas, Barrio Estación (Universal México, 2008) no defraudó a nadie. La relación entre Los Bunkers y México se consolidó y seguiría creciendo.

El problema surgió en Chile. La distribución de Barrio Estación tendría un precio preferencial de $5.990, lo que produjo divergencias con la principal cadena de ventas de música del país. Por ello, Universal llegó a un acuerdo con Motorola y Lider para vender el álbum, pero estos problemas de distribución serían definitorios en la llegada del quinto LP de Los Bunkers en su país de origen.

Las críticas fueron agridulces, en parte porque nuevamente se cambiaba el rumbo de la propuesta musical, dejando ese halo de duda en qué son realmente Los Bunkers. Pero muchas aseveraciones negativas se dejaron llevar, precisamente en Chile, por los problemas extramusicales. Así, para muchos, atacar a Los Bunkers se convirtió en el símbolo de atacar a la industria.

Pero se olvidaban de lo musical, y, discusiones y gustos aparte, la calidad de Barrio Estación no debiera estar en discusión. Tal vez sea el álbum menos sencillo de digerir del quinteto por la cantidad de capas sonoras, lo que se notaba claramente en el primer single “Deudas”.

No obstante, Barrio Estación tiene el problema de la ambición que en varios casos no se corresponde con el sonido. Original de Álvaro López, “El Tiempo Que Se Va” es un reggae que no tiene un desarrollo instrumental tan prolífico, que se mueve entre la parodia y el sentimiento —nunca quedando de manifiesto la intención real—, y se rellena con efectos que no logran tapar un desarrollo a medias de una composición con potencial.

Pero esto es un lunar dentro de los 13 tracks del disco. Por primera vez hay una obra instrumental, la dulce “Capablanca”, que es el manifiesto sonoro de Barrio Estación, con cuartetos de vientos, varios efectos y una instrumentación menos pesada que Vida de Perros, y con ligeros toques de jazz en la percusión trabajada inteligentemente por Mauricio Basualdo.

Puntos altos del quinto LP de Los Bunkers son “Andén” y el dueto “El Mismo Lugar/Tarde”. La primera tiene toda esa imaginería que se repite en el arte del disco y en el video del single más exitoso, “Nada Nuevo Bajo el Sol”, con una solida melodía desarrollada en tres momentos, manteniendo el mismo impulso y ritmo pero matizando las sensaciones de forma muy inteligente. En tanto, “El Mismo Lugar” es una canción oscura, con un carácter más deprimente pero que va ganando fuerza y que se funde en la luminosa composición de “Tarde”.

Puntos de discusión son la utilización de una percusión preconfigurada en “Me Muelen a Palos” o la saturación inicial de los riffs de guitarra en el track inicial “Coma”, pero lo que es claro es que Los Bunkers, así como con La Culpa, se la jugaron en pos de mover sus límites, haciéndose cargo de las transiciones territoriales. ¿Bien o mal? Por lo menos les quedó la claridad de que la música finalmente es libre de sonar y ser oída como a la gente se le pegue en gana.

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