GIRLS, ALBUM: La simpleza de la excelencia

Es repetitivo pero necesario comenzar a hablar de Girls con la historia de su principal compositor, Christopher Owens. Esto porque es clave para entender la forma de componer y sentir la música de parte del también vocalista de Girls.

Owens creció al alero de una familia que era parte del grupo fanático religioso Children of God donde dejaron morir a su hermano porque el culto no creía en la medicina moderna y donde Christopher debía dejar sus gustos musicales tan escondidos como si fueran pornografía o referencias satánicas.

Su padre abandonó a su familia y su madre hasta se prostituyó por la orden religiosa. Finalmente Owens fue adoptado por un millonario y se mudó desde Texas a San Francisco.

Allí Owens vivió realmente y conoció verdaderos amigos y la libertad. También conoció a Chet “JR” White, su socio en Girls, y comenzaron a trabajar en Album (True Panther, 2009) al alero de cada sustancia tuvieran a mano.

Así, es entendible que el álbum debut del par de amigos sea un recorrido por influencias primarias, con letras evocativas a sensaciones adolescentes y con un imaginario rico en brisas, colores y brillos.

También es claro que la infancia de Owens le da a Girls la sensibilidad necesaria para hablar de pesares, restricciones y tristezas con una épica y un arrojo que muchos conjuntos emos mediocres quisieran.

Lo más increíble es que no hay quejas directas. No hay historias intrincadas o paisajes complejos. Todo es simple y se condice con la respuesta de Owens ante la pregunta de cuánto le llevaba componer. “Lo que dura la canción, eso me demoro”, ha aseverado varias veces.

En su infancia y primera adolescencia, el líder de Girls escuchaba bandas antiguas, porque era lo único que podía conseguir para escuchar en los anticuados artículos que Children Of God dejaba que tuviera su familia. Por eso Album está cargado de surfer-rock sesentero, con mucho Beach Boys, pero más simple, más rockero, más punk. Y dentro de esa lógica aparentemente simple, Girls consigue que los 44 minutos de Album suenen únicos a cada instante.

Es un disco complejo, pese a esta fluidez, a esta simpleza. No es un disco que recurre al sonido low-fi como Ariel Pink o al glo-fi como La Roux. Tampoco suena completamente pulcro. Pero a cada escuchada llegan elementos que se nos habían pasado. Esto porque el trabajo de producción, silencioso y poco ostentoso, es meticuloso y contribuye a dar la ilusión de canciones grabadas en un par de tomas.

La coherencia de los tracks de Album es notable porque muchas veces se pasa de tracks sentimentales hacia un rock furioso, ansioso de cobrarse revancha.

Lust for Life” es una canción llena de rock, coraje y ansias de mirar hacia adelante, sin voltear la mirada. “Big Bad Mean Motherfucker” tiene un groove beatlesco que se mezcla con la fuerza punk de Girls. Y, hay que decir que la mayoría de las canciones tratan de mujeres. Girls talks about Girls = Girls habla acerca de chicas.

Laura”, “Lauren Marie”, “Darling”, por ejemplo, son diferentes descripciones. Pero se evita dar una historia total. Las referencias exactas no importan, sino que lo que se evoca. Por eso Girls es tan único. Cada cual puede rellenar los espacios vacíos con su historia y sentirse identificado.

Pero hay un par de obras maestras que deben ser identificadas por separado: “Hellhole Ratrace” y “Morning Light”.

Hellhole Ratrace” es la canción más irresistible del LP. Una composición es magnífica cuando no necesita de la fuerza de los intérpretes para tener impulso y fluidez. Y eso pasa en este surfer-rock triste, llorón, esperanzador y luminoso de siete minutos. Una canción que crece y no se detiene. Una invitación a reir y sollozar.

Mientras, “Morning Light” muestra el rock de Girls en todo su esplendor, utilizando un riff complejo, pesado, sin concesiones. Es la única canción que se aleja de las referencias a Beach Boys o el surf-rock o el punk setentero y se encarga de mostrar un revival del shoegaze demasiado bien hecho, evitando extenderse demasiado. Una muestra de seriedad y buen gusto que no hace más que consolidar la variedad de la paleta de recursos de Girls.

Además, la voz de Owens es un capítulo aparte, con guiños a Elvis Costello, Morrissey o Buddy Holly, pero más simple, sólo cantando, evitando exageraciones. Interpreta desde su experiencia, con sus creaciones, pero evita rellenar la figura y salirse de los contornos. Esa es la gracia de Girls: su simpleza contenida pero siempre rellena de ímpetu.

Album es un gran álbum porque no sólo representa el imaginario de una de las irrupciones más refrescantes en la música del último tiempo. También es la revisitación de un sonido cuya mezcla está muy bien llevada, entre un punk furioso y un surf-rock lleno de lamentos. Y además es el triunfo de las correctas elecciones en la producción, haciendo simple lo complejo, escondiendo la majestuosidad de la composición en pos de los sentimientos, pero sin olvidar que un disco bien producido es el que vale la pena escuchar mil veces, y que en las mil veces se descubran nuevas capas. Y así, ahuyentar a los fantasmas.

Tracks destacados: “Lust For Life”, “Hellhole Ratrace”, “Morning Light”.

FICHA TÉCNICA

Título del Álbum: Album

Artista: Girls

Sello | Año de lanzamiento: True Panther, 2009

Tracklist: 01. Lust For Life | 02. Laura | 03. Ghost Mouth | 04. God Damned | 05. Big Bad Mean Motherfucker | 06. Hellhole Ratrace | 07. Headache | 08. Summertime | 09. Lauren Marie | 10. Morning Light | 11. Curls | 12. Darling.

Duración total: 44’ 17’’

 

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