LO MEJOR DE 2008: LOS DE ATRÁS VIENEN CONMIGO. Calle 13 se vuelve mundial

Latinoamérica tiene un problema grave en materia musical: Es difícil que se pueda extender al mundo en su idioma original.  Y otro obstáculo: la producción es muy deficiente. Un disco histórico y mundial debe unir calidad y producción. Sólo dos lanzamientos de la década pasada logran hacer eso. Primero, Cuatro Caminos de Café Tacuba (MCA, 2003). Segundo, Los de Atrás Vienen Conmigo (Columbia).

Calle 13 es un grupo diferente. El dúo conformado por René “Residente” Pérez y Eduardo “Visitante” Cabra comenzaron en 2005 con un reggaetón ingenioso con su disco homónimo (Columbia, 2005) con singles tan exitosos como “Atrévete te te”, pero estaban para mayores cosas. Comenzaron a unir sonidos y hacerlos suyos. Su versatilidad se volvió llamativa en su segundo lanzamiento, Residente O Visitante (Sony-Bmg, 2007) donde se varió la paleta de sonidos.

Hay varias cosas llamativas de un grupo como Calle 13. Primero, la excelencia de la evolución de su música, sin considerar las letras. Muchas veces se cree que Calle 13 es único por la especial forma de frasear y rapear de René Pérez, pero es notable el trabajo de Eduardo Cabra detrás de las bases. Si en su primer disco se les tildó de reggaetoneros por este ítem. Ahora nadie podría encasillarlos tan fácilmente en esa categoría.

Un segundo punto trascendente es su búsqueda de la coherencia entre la composición y sus arreglos básicos de producción. El ejemplo más claro de esto es “La Perla”, tema dedicado a los barrios de Puerto Rico pero que tiene claros elementos del resto de Centroamérica. No por nada la colaboración de Rubén Blades se hace sentir. El bajo de este tema llena de Caribe las percusiones aparentemente sencillas detrás de un rapeo clásico de Residente. Un tema de siete minutos siempre es un desafío y Calle 13 sale más que airoso.

El tercer detalle es la variación en diferentes sonoridades. “Electro Movimiento” tien reminiscencias al mejor pop ochentero, pero con las letras fraseadas por Pérez que le dan ese toque Calle 13 a cualquier composición.

“No Hay Nadie Como Tú” es un temazo no por la colaboración de Café Tacuba (una de las mejores bandas del mundo dado su profesional estilo de producción), sino por la mezcla. No es una canción dominada por alguno de los dos grupos. Además, es un in crescendo tremendo que no hace más que derivar en un coro final largo que se hace del clímax exitoso y un gancho que deja en la lona con una sonrisa en la boca.

También hay inteligencia en rescatar la base de un sonido como el hip hop en “Que Lloren” o “Ven y Critícame”, pero siempre con esos detalles delicados, a veces casi imperceptibles, pero que convergen en grandes resultados para composiciones muy bien pensadas.

¿Por qué Calle 13, siendo tan latinoamericano, se escapa del amateurismo del resto de la música del subcontinente? Esto es porque eligen bien la forma de disponer sus fichas. No apuestan todo en una sola jugada. Siempre pareciera que hay una estrategia detrás de sus álbumes. Y esto se nota (más que en cualquier otro caso) en la música. Por eso Calle 13 gusta en todas las latitudes: porque su música es buena. Si a eso unimos las letras inteligentes, astutas y chistosas de siempre, está claro que el éxito está asegurado.

Los de Atrás Vienen Conmigo es un disco dedicado a los rechazados. La referencia no va hacia criticar de frente a los círculos de poder, sino que acudir en defensa de quienes no tienen la tribuna de la música para expresarse. Y eso también es un signo de crecimiento.

Calle 13 es mundial, con todas esas particularidades caribeñas que llenan su sonido. ¿Dónde está la diferencia? En que no por ser latinos tienen que ser excesivos o faltos de delicadeza. La crítica social despiadada también puede ser muy delicada.

 

Menciones honrosas:


Fleet Foxes, Fleet Foxes (Sub Pop): El sonido mágico y atemporal del grupo liderado por Robin Peckfold es innegablemente encantador. Su uso magistral de las voces y las armonías hace que esta sea la banda sonora perfecta de los cuentos más fantásticos y de sus paisajes más coloridos. Un sonido hermoso con una ejecución coherente y composiciones hipnotizantes.

Third, Portishead (Island/Mercury): 11 años después y al tercer disco, Portishead resucitó. El principio de la calidad por sobre la cantidad es regla en el conjunto de Bristol y su retorno no podía ser mejor, con un álbum donde en muchos paisajes suenan irreconocibles, pero absolutamente atrapantes. Más oscuros, experimentados y experimentadores, Barrow, Baggott, Utley y Gibbons llevan su misterio al tercer milenio.

Vampire Weekend, Vampire Weekend (XL): Debut explosivo pero de buen gusto. El cuarteto estadounidense irrumpió fuerte con su disco homónimo lleno de guiños al sonido africano con percusiones muy particulares, y una administración sonora donde el teclado de Rostam Batmanglij y la guitarra del vocalista Ezra Koenig toman el protagonismo sin llegar a ser duros. Puro ritmo y actitud que no se quedaría detenido en su debut.

 

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