LO MEJOR DEL 2007: IN RAINBOWS. Radiohead in Technicolor

Da risa cuando se tilda a Radiohead de ser un grupo depresivo. Muchos lo asocian a un solo estado de ánimo, meramente gris y deprimente. Decir eso es ignorante y desconoce por completo una de las cualidades que la buena música debe tener: la variación de los colores, tonos, sonidos, matices, ritmos. Y el que diga que Radiohead no hace buena música debe estar sordo.

De hecho, Radiohead ha sabido renovarse constantemente, sin temer a arriesgar todo en una jugada. Tal vez por ello Amnesiac (Parlophone, 2001) y Hail To The Thief (Parlophone, 2003) no hayan sido tan bien recibidos al no presentar novedades sustanciales, hecho al que Radiohead nos tenía acostumbrados. Es que Kid A (véase review en Música del Tercer Milenio) dejó la vara muy alta. Música compleja pero accesible. Rock pero sin cargar todo el peso en las guitarras. Un concepto difícil de superar.

Pero seis años después, y tras el quiebre con su sello, volverían a sorprender. Primero con un concepto que impactó mucho a la industria discográfica: ellos mismos ofrecerían su nuevo álbum a través de una página web, dando la posibilidad de descargarlo de forma legal pagando lo que se quisiera, DESDE CERO CENTAVOS.

El shock fue inmediato porque el quinteto de Oxford ponía en jaque a la industria y ponía en manos de los fans el material para que ellos le dieran el valor que quisieran.

Pero había otro punto, menos relacionado a la distribución: el álbum era muy bueno.

In Rainbows (Autorrealización) se olvida de complicar las cosas con fórmulas y giros demasiado elaborados. Es un disco de rock, con diferentes sensibilidades, colores varios, pero con un camino igualmente accesible.

“15 Step” presenta un estilo de beat muy a-la Kid A, pero tras deriva tras 40 segundos en un arpegio de guitarra que deja en claro que este disco se toca en vivo. In Rainbows nunca vuelve a este registro. No le hace falta. “Bodysnatchers” es un rock furioso lleno de efectos, pero que mantiene un poder in crescendo, como la mayoría de los tracks del disco.

“Nude” es tal vez la canción más hermosa que Radiohead hizo en la última década. Llena de ecos, nostalgia, fantasmas, vapor de agua y neblina, “Nude” se alza como una composición de resurrección de lo humano y un canto a la individualidad, con la voz de Thom Yorke siendo la batuta que nos guía en esta brisa.

“Weird Fishes/Arpeggi” es una buena construcción musical, con una simpleza aparente que se esconde tras la estructura compleja de una canción que cambia de forma en varias ocasiones. Los ecos se repiten, como en “Nude”, pero aquí son más de transición que de definición del paisaje sonoro.

“All I Need” parece densa, pero es una de las canciones más accesibles del álbum y aquí la producción a cargo de Nigel Godrich y Mark Stent es impresionante, dándole a una canción  simple todos los ingredientes que Radiohead es capaz de poner en un track. Y después quitarlo para dejar casi sólo guitarra y voz en “Faust Arp”. Dos minutos donde los de Oxford toman aire de Liverpool y llegan a “Reckoner”, una canción sólida, difícil de leer, pero que se devela como una gran composición a cada escuchada.

“House Of Cards” es un poco débil en comparación con el resto del álbum, pero de todas formas tiene una calidad innegable. En cambio “Jigsaw Falling Into Place” pasa de ser una canción pequeña a una pared de sonido que encierra y no deja respirar.

El cierre con “Videotape” deja esperando un clímax, pero lo hace envolviendo a quien lo oye en una emoción contenida, mirando hacia atrás y viendo que el arcoíris no sólo aparece durante una lluvia en días de sol, sino que también puede venir desde el cierre de nuestros ojos y la irrupción del sonido, pintando nuestros días o nuestras horas.

In Rainbows no es la obra definitiva de Radiohead, pero hace que los veamos más humanos. Las canciones in crescendo denotan que Thom Yorke y los suyos saben que de a poco se empieza y se termina donde uno menos se lo espera.

 

Menciones honrosas

The Reminder, Feist (Interscope/Cherrytree): Leslie Feist, orgullosa canadiense, construye un disco íntimo pero abierto a ser escuchado por todos a escondidas. Un sonido acústico y minimalista que sorprende por su fluidez y letras muy asertivas. El color de voz de Feist no pasa inadvertido y singles como “1234” o “My moon, my man” son imperdibles de la década.

Night Falls Over Kortedala, Jens Lekman (Secretly Canadian/Service): Suecia es frío, dicen. Wikipedia lo pinta como un lugar helado. Pero Lekman revierte esa imagen de Suecia con un disco luminoso, feliz y lleno de melodías que se cruzan alegrando el día. Su capacidad de encontrar el sample perfecto para la canción que lo necesita merece atención, así como su voz leve pero hipnotizante.

t, Justice (Vice/Because/Ed Banger): Prodigy masificó el dance-hardcore. Justice lo hace suyo y le da matices. “D.A.N.C.E.” es uno de esos singles inolvidables, pero es “Stress” el que deja en claro que aquí hay actitud de sobra. El house-dance también quiere rock y estos franceses continúan la senda de Air, Phoenix o Daft Punk para llegar al mundo completo con un sonido y sello claros y precisos.

Sound Of Silver, LCD Soundsystem (EMI/DFA): Ya habíamos dicho que LCDSS era un gran grupo, pero les faltaba ese paso para ser un súpergrupo: un segundo disco de gran calidad. Y lo hicieron. Sound Of Silver es un registro con ritmo y sangre, con la humanidad por doquier y composiciones tan fáciles como difíciles de leer. Las composiciones son grandiosas. Botón de muestra: “Someone Great”.

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