LO MEJOR DE 2003: ELEPHANT. Minimalismo gigante

Con White Blood Cells (Sympathy For The Record Industry, 2001), The White Stripes se convirtió en una novedad. En cambio, con Elephant (V2/Third Man) llevan su sencilla fórmula mucho más lejos. No sólo se trata de un revival de sonidos de garaje, sino que es el desarrollo de ese modelo musical para llevarlo a otros estadios.

Es la crudeza de la guitarra y la batería. Es la administración más efectiva de música que vio la década porque con poco hicieron tanto que no cabe dudas de porque todos gustaron de esta extraña pareja que son ¿Esposos? ¿Hermanos? ¿Conocidos? ¿Colegas? A quién le importa si los White hacen que un sonido antiguo suene fresco. A quién le hace problema cuando ellos son los que masificaron el blues al más puro estilo Chicago mezclándolo con el garaje.

Digo que es una administración efectiva cuando vemos el superhit “Seven Nation Army”, con un sonido mucho más contenido que en White Blood Cells, con mucho más dominio de esta situación.

Pero es mucho más que un hit radial. El cover de la canción de Burt Bacharach, “I Just Don’t Know What To Do With Myself”, es muy bueno, desde la canción hasta el video con Kate Moss hacienda un poledance de aquellos. “Ball and Biscuit” es un blues de Chicago, con todas sus letras, largo y jugando con el crecimiento del sonido, además del mejor solo de todo el disco.

Hasta las power ballads son increíbles, desde la ternura de “I Want To Be The Boy That Warm Your Mother’s Heart” hasta la solemnidad insigne de la resignación en “You’ve Got Her In Your Pocket”.

Es que Elephant es un disco fresco, con una progresión de diferentes sonidos que lo hace ameno y sencillo de digerir. Y se convierte en un plato que te quieres repetir una, y otra, y otra vez, de principio hasta el final con la simple y divertidísima “It’s True That We Love One Another” donde Meg y Jack se cantan acerca de su particular forma de amarse.

The White Stripes se hicieron de un hito musical del tercer milenio, de la mano de Jack White, uno de los más prolíficos músicos de la década con siete lanzamientos en diez años con su banda madre (White Stripes) además de sus asociaciones más “modernas” con Dead Weather y The Raconteurs.

El mundo en dos colores también puede ser divertido, estiloso y muy, muy recomendable.

 

Menciones honrosas


Cuatro Caminos, Café Tacuba (MCA): Raro que un disco en español esté entre lo mejor de un año, principalmente por el trabajo de producción, tendiente a lo amateur, pero Café Tacuba, como dijo Pitchfork tras el lanzamiento de este disco, es una “de las mejores bandas del mundo” y Cuatro Caminos es, tal vez, su obra maestra.

Speakerboxxx/The Love Below, Outkast (Arista): Si bien Stankonia (La Face Records, 2000) fue su álbum más elogiado por la crítica, este álbum doble mostró todo el espectro de sonidos que Outkast podía abordar, dándose la libertad de trabajar por separado. Aquí Outkast deja de ser sólo hip hop y se comienza a convertir en cultura pop con singles tan geniales como “Roses” o “Hey ya”.

Echoes, The Rapture (Universal-Strummer): Sí, muchos grupos han incursionado con la música bailable tocada por una banda. Pero ninguna realizó un álbum tan redondo, variado y coherente como Echoes. Ellos fueron precursores de un sonido que quedó en circuitos under hasta la irrupción universal de LCD Soundsystem. Aún así, se las arreglaron para que el megahit “House Of Jealous Lovers” sonara por doquier.

  1. Chutes to Narrow, The Shins en vez de el de Outkast

  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: