UN ANÁLISIS (SÓLO) MUSICAL A GLEE

Tras 25 episodios emitidos de Glee, no cabe duda el impacto de la serie de Fox en la cultura pop. Podríamos hablar de su excelente historia, del impecable casting, las grandes actuaciones, pero ese no es nuestro asunto. ¿Qué nos importará de Glee? Obvio, la música.

En cada capítulo se referencia un promedio de seis canciones performadas, en su mayoría, por los miembros de New Directions, el coro del William McKinley High School. Eso hace un total de más de 150 canciones dignas de ser escuchadas, todas y cada una de ellas.

Y lo primero que se debe destacar es el rescate de diferentes registros que se realiza. No todo es música actual y pop, sino que también hay versiones de canciones históricas tales como “Sweet Caroline”, “Highway To Hell”, “Proud Mary”, “Hello Goodbye” o “Total Eclipse Of The Heart”. Hip-hop, rock, pop, musicales de Broadway, R&B, se mezclan, como todo en este milenio.

En segundo lugar, muchas de las versiones tienen un sello propio que realmente hace que estas versiones valgan la pena. Destacable es la versión de “Physical”, refrescando la canción ochentera de Olivia Newton-John. También “Poker Face” de Lady Gaga tiene otro matiz en su versión acústica. “Like A Prayer” de Madonna y “Faithfully” de Journey son capaces de rescatar y refrescar toda la emotividad de las canciones originales. “Toxic” tiene un modo jazzy de instrumentalización que la vuelve irresistible. Por tanto, lejos de pensar que no se les hace justicia a las composiciones, Glee muchas veces consigue cumplir con el objetivo de entregar una nueva perspectiva de las versiones originales.

Glee no sólo es el rescate del musical, sino que también un rescate musical. La música tiene esa cualidad de modificar lo que se encuentra a su alrededor.

Un tercer eslabón es la calidad de los intérpretes. Matthew Morrison (quien interpreta a Will Schuester), Lea Michele (Rachel Berry), Amber Riley (Mercedes Jones), Chris Colfer (Kurt Hummel) y Naya Rivera (Santana Lopez) destacan por el color de sus voces, elegidos con pinzas para cantar tal o cual canción. Por ejemplo, “And I’m Tellin’ You” sólo podía ser cantada por Riley o “Don’t Rain On My Parade” no podía ser cantada por otra que no fuera Michele.

Entonces, está claro que Glee manifiesta un fanatismo de parte de su creador, Ryan Murphy (Nip/Tuck, Eat-Pray-Love), por la música y eso es maravilloso. Que la ponga a disposición de la narrativa, es mejor. Pero el punto de inflexión es la preocupación que el mismo Murphy, como uno de los productores, pone en las versiones del coro. Eso es, como diría Finn: “Awesome”

Versiones recomendadas: “Toxic”, “Don’t Stop Believin’” (Version Regionals), “Proud Mary”.

    • Romina
    • 6/10/10

    Primero: odio a la narigona. Segundo: el liciado canta la zorra. Tercero: Finn canta maoma-no-má pero se lo perdono por guachón.
    Una aclaración: la versión acústica de poker face es de lady gaga, la vi por ahí en youtube.
    Otra cosa: Sue Silvester rulz.

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