LA MADUREZ PRECISA DE HOT CHIP

Muchas veces pasa lo mismo. Banda nueva, chistosa, de videos ingeniosos y música digna de pista de baile quiere ser tomada en serio. Clásico, y, a veces, eso se convierte en un fiasco.

Hot Chip era una de esas bandas que hacían música para entretener. Su imagen era sinónimo de fiesta y colorido. Pero también estaban bajo la lupa de los críticos que creían que la música se perdía en esa imagen. De todas formas, habían demostrado en su segundo disco, The Warning (Astralwerks / EMI / DFA, 2006), que estaban tomando con propiedad los elementos clásicos del pop con sintetizadores, expandiendo las fórmulas clásicas de esta tendencia musical.

Pese a decaer un poco en su tercer LP, Made In The Dark (Astralwerks / DFA, 2008), Hot Chip sabía que podía quitarse esa careta. De ser unos adolescentes tenían que convertirse en adultos, o si no les pasaría lo mismo que a Scissor Sisters, quienes han llevado a la caricatura por sobre su calidad musical.

Y One Life Stand (Astralwerks, 2010), su tercer álbum, lo consigue, no sólo a nivel de sonidos, un poco más calmados pero con la administración justa de elementos, sino que también con respecto a las temáticas de las canciones.

One Life Stand es un disco sobre el amor, pero ese que hace sufrir, ese que crece cuanto más difícil es obtenerlo. Un disco sobre amor despechado, sobre cariños que van a desaparecer antes de lo necesario. Un disco de canciones donde se ruega por un poco de amor. Un disco romántico e intenso, pero con chispa y ligereza.

Cuando en 2006 veíamos a cinco británicos jugando un sobreactuando en el colorido video de “Over And Over”, pensábamos si ellos serían alguna vez sólo una banda y, en realidad, no lo son. Son mucho más porque han sido capaces de hacer que su música e imagen tengan un concepto de ellos, no sólo claro, sino que en constante evolución.

Los casi 50 minutos que dura One Life Stand se pasan rápido. Diez canciones donde tal vez el punto fuerte se encuentra al final con la intensa y avasalladora “Take It In”, una composición sobria, soberbia, donde los arreglos musicales son leves, livianos, permitiendo que el beat destaque sin necesitar de estridencias. “Take It In” es el símbolo perfecto de un disco maduro, exigente y preciso desde un conjunto que muchos subestimaron y que ahora, con un LP difícil de etiquetar bajo el brazo, pueden exigir todo el respeto que se merecen.

Tracks recomendados: “One Life Stand”, “We Have Love”, “Take It In”.

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